Para 2020 se estima que el gasto de las instituciones financieras (financial institution o FI) de EE. UU. para combatir las pérdidas por fraude en las solicitudes de cuentas alcanzará los 599 millones de dólares. El fraude en la solicitud de cuenta bancaria se produce cuando un estafador utiliza información de identificación personal (personal identificable information o PII) robada o documentos de identificación falsos para abrir una nueva cuenta bancaria, intentando hacerse pasar por un nuevo cliente real.