Actualmente las aseguradoras tradicionales están luchando contra una triple amenaza. Primero, hay un flujo constante de nuevos jugadores que entran en la industria, con gigantes tecnológicos como Amazon y Google tratando de probar en este mercado; creando así una variedad completamente nueva de competencia con nuevas ventajas. Después de todo, ¿podría una aseguradora afirmar que cuenta con el nivel de conocimiento que Google o Amazon potencialmente pueden tener de sus clientes? En segundo lugar, los clientes están evolucionando junto con la industria: conocen más la tecnología, tienen expectativas crecientes, así como una creciente disposición a irse si esas expectativas no se cumplen. Por último, las regulaciones están cambiando, desde las exigencias en materia de protección de datos de RGPD, hasta la Directiva de Distribución de Seguros, más centrada en la industria.