En algún momento todos hemos abierto una nueva cuenta corriente o de ahorros, o hemos solicitado un préstamo. Generalmente, hay que seguir una gran cantidad de pasos para completar el proceso de solicitud. Además, en muchos casos necesitamos recurrir a varios mecanismos para probar nuestra identidad, dirección o ingresos, lo que deriva en una experiencia inacabable y frustrante. Todo esto nos lleva a hacernos la siguiente pregunta: en el mundo digital, ¿cómo ofrecemos una experiencia de apertura de cuenta segura y sin fisuras, una que garantice que los solicitantes no abandonen el proceso?